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miércoles, 17 de febrero de 2016

Los lobos

Un antiguo indio Cherokee dijo a su nieto:

-Hijo mío, dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos:
Uno Malvado; es la ira, la envidia, el resentimiento, la inferioridad, la mentira y el ego.
El otro Benévolo; es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la humanidad, la bondad, la empatía y la verdad.

El niño pensó un poco y preguntó:
-Abuelo, ¿qué lobo gana?

El anciano respondió:
-El que alimentes.

sábado, 6 de febrero de 2016

Martes con mi viejo profesor

Para Mitch Albom, Morrie Schwartz fue uno de esos profesores que dejan huella. Al terminar la universidad prometió que mantendrían el contacto, pero no fue hasta años más tarde cuando, por circunstancias de la vida, volvieron a reunirse. La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) hizo que este admirado profesor impartiera una nueva y última asignatura denominada "la vida".
Este es un libro que devuelve la confianza en lo mejor del ser humano, planteando cuestiones esenciales como el valor del presente, el manejo de las emociones, la aceptación de la muerte o el amor a la vida.
Leí las últimas páginas una mañana de noviembre con un nudo en la garganta. Entonces una chica pasó junto al banco donde yo estaba sentada y no intenté ocultar mis lágrimas, simplemente porque a Morrie no le hubiera gustado que la sociedad decidiera por mi que mostrar sentimientos sea algo de lo que avergonzarse. 

Cuando terminé el libro sentí un extraño vacío al tener que despedirme de un hombre tan entrañable, pero también un enorme agradecimiento hacia las personas que decidieron compartir sus memorias. Sin duda, las enseñanzas de este viejo profesor me acompañarán toda la vida.

La historia de Morrie Schwartz me hizo recordar el famoso reto del cubo helado contra la ELA. Una campaña que el verano pasado se hizo viral en todo el mundo, pero ya parece haber pasado al cajón del olvido. La solidaridad no debe ser una moda pasajera, porque lo importante nunca fue echarse un cubo de agua, sino MOJARSE.

Donación a Fundela a través de transferencia bancaria:
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domingo, 17 de enero de 2016

Cuando me amé de verdad

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama…madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin

domingo, 3 de enero de 2016

Orígenes

Ian Gay, estudiante de biología molecular, estudia el origen evolutivo del ojo en su laboratorio, donde trata de llevar a cabo un experimento para comprender mejor a la especie humana. Se trata de un joven escéptico y totalmente racional, cuyo objetivo es negar todos los argumentos del mundo espiritual no demostrables científicamente.

El ser humano necesita buscar respuestas más allá de lo tangible, pero algunos fenómenos se escapan de nuestra capacidad racional. Así, orígenes nos introduce en un intenso debate entre ciencia y espiritualidad. ¿Pueden coexistir la razón y la fe?

Romántica, intrigante y sensorial. Un filme reflexivo hecho para espíritus inquietos.

sábado, 12 de diciembre de 2015

La belleza de las cicatrices

Diciembre es mes de balance y, como cada año, cuando se acerca el final del calendario miramos en retrospectiva todo lo ocurrido en los últimos 365 días.

Estos últimos años, al hacer la requerida reflexión, me doy cuenta de que últimamente no mido el tiempo en acontecimientos, sino en aprendizaje. Están siendo años de búsqueda, autoconocimiento, aceptación, focalización y agradecimiemto. Sin haber vivido grandes cambios vitales me voy convirtiendo en una versión más definida de mi misma.

Y es que el tiempo nos moldea. Moldea nuestros gustos, intereses y hasta nuestra forma de ser, no sólo fruto de las vivencias, sino también del trabajo interior que realicemos para aprender de ellas. "El mundo nos rompe a todos, y luego algunos se hacen más fuertes en las partes rotas", dijo Ernest Hemingway. En nuestras manos está aprovechar lo vivido para reparar nuestras grietas. Esto significa trabajar nuestra resiliencia, entendida como la capacidad del ser humano para superar las adversidades, saliendo fortalecidos de ellas.

¿Pero cómo reparar las grietas en una sociedad que nos enseña a tirar lo roto, a sustituir lo viejo por lo nuevo, a rechazar lo imperfecto, evitar el error, temer al fracaso...?

En este sentido la filosofía oriental siempre nos da buenas lecciones. En Japón existe una técnica llamada Kintsugi, que consiste en reparar las fracturas de la cerámica con laca o barniz de oro. Creen que las roturas y reparaciones deben mostrarse en lugar de ocultarse, pues cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.


           


Un planteamiento que resulta aún más interesante si lo trasladamos al terreno humano. El kintsugi nos hace reflexionar sobre la idea de afrontar las dificultades, admitiendo nuestras equivocaciones con orgullo y aceptándolas como parte natural y positiva del proceso de aprendizaje y superación. Un aprendizaje que nos lleva a alejarnos de lo establecido, liberándonos de ese peso que supone el miedo al error. Nuestras cicatrices forman parte de nuestra historia, y eso nos hace valiosos.




-Maestro, tengo el corazón partido en mil pedazos.

-Aprovecha y repártelo entre mil personas.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Nahko Bear y su música medicinal


La banda Nahko and Medicine of the people, liderada por el cantante hawaiano Nahko Bear, mueve su música alrededor del planeta para despertar a la gente, y un día cualquiera, su canción Aloha ke akua me encontró.
Cuando la escuché por primera vez, sin apenas entender la letra en inglés, ya sentí que transmitía un mensaje profundo. Su melodía, de alguna forma, penetra en tu interior con una sensibilidad que te conecta con el mundo.
Pero al conocer la letra terminó de fascinarme. Siento que cada frase me emociona aún más y me atraviesa el alma.

Esta canción me recuerda que soy un milagro hecho de partículas, parte de un todo, ciudadana del mundo. Me empuja hacia el lado donde quiero estar y donde quiero SER, junto a los que luchan porque las utopías sean una realidad, los que veneran a la Tierra, los que aman y los que mueven el mundo con humildad y respeto.

El grupo lanza en todas sus canciones un mensaje de buenos sentimientos, con la premisa de que estamos en el planeta para realizar un cambio significativo que ayude a la preservación del mismo y la convivencia de los que lo habitan. 

Hoy comparto su música para que, cuando la escuches, te preguntes: Cuál es el propósito?

Nahko, en su tema Manifesto, explica el suyo: Musical medicine, this is my healing.
Su aportación al mundo es su música. Una música inspiradora, que despierta y cura. Al ritmo de guitarra acústica, hace una llamada a nuestra conciencia con el mensaje:

Find your medicine and use it
Encuentra tu medicina y úsala

Y entonces sonrío...porque yo elegí trabajar con uno de los fármacos más poderosos: la educación.
Y tú, ¿has encontrado tu medicina?

                            

lunes, 16 de noviembre de 2015

21 días. Parte 1

“Si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”.
ALBERT EINSTEIN


Con el paso del tiempo me voy conociendo mejor y voy descubriendo qué hábitos me benefician y de cuáles debo deshacerme, buscando un estilo de vida que me haga sentir bien. Así, cada cierto tiempo planeo nuevos retos, aunque no siempre cumplo mis propósitos...¿Por qué nos cuesta tanto acostumbrarnos a hacer algo nuevo y abandonamos desmotivados nada más empezar?

Hay dos prácticas que llevo tiempo intentando convertir en hábito sin éxito, pues me cuesta mucho ser constante. Esta vez, para "obligarme" a cumplirlas he decidido dar dos pasos. Uno, escribir sobre ellas (parece que cuando conviertes los pensamientos en palabras estos cobran más importancia), y dos, comenzar un reto online.

El primero de los nuevos hábitos que me propongo es MEDITAR.

¿Qué es la meditación? 
La meditación es un estado de relajación y tranquilidad en el que se suprime toda actividad física y mental. 
Se trata de un momento en el que nos convertimos en plenos observadores de nosotros mismos, un momento para parar el ruido, ser conscientes y aprender a ESTAR. Lo que la meditación  busca no es más que enfocarnos en el "aquí" y el "ahora".

¿ Por qué meditar? 
Normalmente nos preocupamos de cuidarnos por fuera, olvidando lo importante que es hacerlo también por dentro. El actual concepto de salud holística o global considera al ser humano como un ser total en el que todas sus dimensiones conviven de manera integrada. Salud no es sólo ausencia de enfermedad, sino la armonía entre lo físico, mental, social, emocional y espiritual. Sabemos que una mala salud emocional (ansiedad, estrés...) puede debilitar nuestro sistema inmune provocando una enfermedad física. Por lo tanto, debemos mantener en equilibrio y armonía los diferentes elementos que componen nuestro bienestar.

                     

A nivel físico, la meditación disminuye la presión sanguínea, mejora el sistema inmunológico y aumenta la producción de serotonina, mejorando el humor y el comportamiento. A nivel emocional, aumenta la creatividad, la paz mental, desarrolla la intuición y disminuye los niveles de estrés y ansiedad.
Si la practicamos regularmente, iremos notando cómo nuestra energía se equilibra y mejora nuestra armonía interna. ¡Con tantos beneficios merece la pena intentarlo!

¿Cómo meditar?
Se recomienda buscar un lugar tranquilo y tener una postura cómoda para iniciar la práctica. Es habitual colocarse en posición "flor de loto" (sentados con las piernas cruzadas) colocando el mudra chin con los dedos (uniendo índice y pulgar), pero lo cierto es que puede practicarse con cualquier otra posición. Para lograr ese ambiente relajante, podemos ayudarnos de elementos como una varilla de incienso, una vela, ruidos blancos (son los sonidos de la naturaleza: lluvia, olas del mar, viento, pájaros), música que utilice sonidos de mantras, etc.

Ahora, cerramos los ojos y nos centramos en nuestra respiración. La respiración profunda nos ayuda a relajarnos, oxigenar la sangre y eliminar toxinas.

Suele ocurrir que miles de pensamientos acuden a nuestra mente en ese momento y esta es la causa por la que muchos abandonan creyendo que no saben hacerlo bien. ¡Paciencia! Esto es normal. 
Lo que debemos hacer es dejar que ese pensamiento entre, reconocerlo y dejarlo ir sin que perdure demasiado tiempo en nuestra mente. Sin preocupaciones. Un truco para recuperar la concentración es contar del 1 al 10 mientras respiramos. Inspiro 1, espiro 2....
Con la práctica, iremos notando cómo el flujo de pensamientos disminuye y vamos logrando un silencio interior. 



¿Cuánto dura una meditación? 
¡El que quieras! La clave está en hacerlo regularmente. Puedes empezar por 1 minuto y poco a poco ir aumentando el tiempo.

       

¿Cómo haré de la meditación un hábito?
Para intentar convertir esta práctica en una rutina, me propongo un reto de 21 días.
¿Y por qué 21? 
Dicen los expertos que se necesitan exactamente 21 días para cambiar o generar un nuevo hábito. Este es el tiempo que tarda nuestro subconsciente en integrar el cambio a nuestro día a día para que esta nueva rutina comience a repetirse de forma automática.

Los retos de 21 días del médico y escritor hindú Deepak Chopra, tienen miles de seguidores en todo el mundo. Son gratuitos y ahora también los hay en castellano. (Puedes acceder a su página web desde aquí.)

No creo que sea necesario utilizar uno de estos programas para iniciarse en esta práctica, pues hoy en día hay muchísimas meditaciones gratis en internet y seguro que en tu ciudad hay algún centro donde realicen sesiones guiadas. Pero el método de Chopra me pareció una forma original de poner en marcha este desafío! Creo que es el empujón que me hace falta para no "saltarme" ninguno de los 21 días.
Eché un vistazo en su página web y vi que el próximo reto comenzaba el 16 de noviembre, así que no dudé en registrarme. Hoy es 16, así que mi reto empieza........¡YAAAAAAA!

“A donde quiera que vayamos en medio del movimiento y la actividad, llevemos con nosotros la quietud. De esa manera, el movimiento caótico que nos rodea jamás nos ocultará la puerta de acceso al manantial de creatividad, al campo de la potencialidad pura.”
Deepak Chopra