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jueves, 15 de octubre de 2015

La negra tiene tumbao

Os presento a algunas de las voces femeninas que escucho últimamente.
No son las únicas, pero son las que hoy quiero destacar por su estilo, talento y carisma. Por sus voces cálidas y personales.
Son atractivas, magnéticas... Y las cinco tienen algo en común: son negras.

La primera es Ayo. Su nombre significa alegría, como la energía que desprenden sus actuaciones.
Aunque nació en Alemania, sus raíces nigerianas quedan reflejadas en su música, una mezcla de soul, folk y reggae.
Te recomiendo temas como Down on my knees, Life is real, Fire.




Asa. Nació en París, pero a los dos años regresó con su familia a su Nigeria natal, y nunca olvida sus raíces. Defiende que África tiene lo que le falta a los países ricos: la amistad, la solidaridad y la sonrisa. Desde pequeña supo que "tiene algo que decir", por eso utiliza sus canciones como crítica social. ¿Quieres escuchar su música? Puedes empezar por Fire on the mountain o Jailer.




Irma es una cantante original de Camerún asentada en Francia que empezó subiendo sus temas a Youtube hace pocos años. Su mayor éxito fue la pegadiza I know, pero te animo a escuchar también Hear me outMr. Love o Save me.



Imany. Nació en una ciudad cercana a Marsella, hija de inmigrantes de las islas Comoras, un archipiélago paradisíaco en la costa este africana. Afirma que le ha influenciado más la música norteamericana que la africana, aunque algunas de sus canciones incluyen letras cantadas en comorense. Me quedo con You will never know y Take care.



Por último, Soha es una cantante franco-latina nacida en Marsella. Descendiente de argelinos llegados al Sahara varias generaciones atrás desde el Sudán, Soha siente como propio el ingrediente africano de la música latina. Destaco Mil pasos, Tourbillón y Cafe bleu.




Y es que África es tierra de música.  Será por eso que las negras tienen tumbao.

martes, 22 de septiembre de 2015

Carmina o revienta y amén

Paco León me sorprende como director, contando historias tan reales como inventadas. Simples pero inteligentes. Muy divertidas las dos partes, tanto Carmina o revienta como Carmina y amén.

No suelen gustarme especialmente las comedias españolas, pero estas son de las pocas excepciones que rompen la regla. Por una vez me gusta la vulgaridad de los personajes, que los hace creíbles pero no sobreactuados, como suele ocurrir en este tipo de cine.

Hay películas que me hacen reflexionar sobre su trama, producción o personajes. Las de Paco León me dejan pensando en él y en el estilo de este director novel que tiene sello propio. Amén.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Camino de las utopías

"Dicen que hay que conformarse con las cosas que no se pueden cambiar, que hay que tener valor para intentar cambiar las que si se pueden cambiar y que hay que tener sabiduría para distinguir unas de otras. Pues a nosotros nos falla lo de la sabiduría".
Extremoduro

...Y es que a mi también me falla lo de la sabiduría. No me gusta conformarme y esto no debe ser bueno, pues todas las cosas a las que dedicamos atención acaban ocupando más lugar en nuestra vida. Si pasamos el día protestando por aquello que no nos gusta, nuestra actitud será más negativa que si nos centramos en lo que nos hace sentir bien. Por lo tanto, debemos enfocarnos únicamente en lo positivo para encontrar la calma.

Intento trabajar sobre esta idea, y en los breves periodos de tiempo que lo consigo reconozco sentirme más estable, más serena. Pero una fuerza congénita parece resetear lo aprendido y vuelvo a irritarme ante todo lo que no encaja en mi código moral, reivindicando en muchas ocasiones causas perdidas.
Nunca insulto ni falto el respeto para mostrar mi desacuerdo, pues la tolerancia es esencial para una convivencia pacífica. Sin embargo creo que debemos ser intolerantes ante la violencia, el despotismo o la injusticia. Tampoco apruebo la informalidad, el poco compromiso o la insensatez. La libertad de expresión nos permite rebatir ideas, defender nuestros principios y reclamar lo que nos parece ético y honrado. ¿Por qué renunciar a ese derecho?

Hace tiempo que sufro una lucha interna entre estas dos actitudes para afrontar la vida. Mi yo más intuitivo y mi yo más reflexivo se enfrentan cada día en la búsqueda del camino correcto.

Los sabios espirituales, apoyados por maestros y psicólogos de la inteligencia emocional afirman que el entrenamiento mental a partir de prácticas contemplativas nos ayudan a encontrar la armonía, el bienestar, y en consecuencia, la felicidad. Esto supone centrarse en lo más esencial, en el momento presente, sin juzgar.

Sin embargo, ese camino de la sabiduría me obliga a desoír al que prejuzga sin conocer, al que se ríe de las desgracias ajenas, al que desea un mal a otro, al que se burla de un defecto físico, al que critica lo que no le incumbe, al cínico, al egoísta, al homófobo, al machista... 

El sabio es el que respira hondo, sonríe, y continua su camino sin desestabilizar sus emociones. Debemos angustiarnos sólo por nuestras propias culpas, pero no deben incomodarnos demasiado los defectos de los demás, pues son de ellos y no nuestros.

La teoría es sencilla, pero aún ando un poco lejos de poseer esa sabiduría. Un comentario o situación indebida puede "amargarme" literalmente el día. No reclamar lo que considero correcto supone negar una parte innata de mi personalidad que hace que sea quien soy. 

Entonces...¿qué camino escojo? ¿Cómo trabajo ese bienestar que me aporte calma y paz si no soy capaz de obviar lo que me indigna?
Quizás la solución esté, como siempre, en el equilibrio. Intentar no conformarse con "lo que no se puede cambiar" sin que eso te robe el sueño.

En cualquier caso, no es trabajo fácil. Mientras tanto seguiré vagando por el camino de las utopías...


Estoy buscando una respuesta
que lleva el viento
y voy detrás de todas las tormentas
y no la encuentro.
y voy detrás de todas las tormentas
por si la encuentro...



domingo, 30 de agosto de 2015

La invitación

Comparto un poema de la autora canadiense Oriah Mountain Dreamer. Lo escribió una noche tras llegar de una reunión social, después de sentir un vacío al tener que hacer un esfuerzo por parecer sociable e integrarse. Se sentó a escribir sobre ese sentimiento... Nos invita a conectar con lo más esencial, con lo que ella consideraba importante de las personas y de ella misma.


“No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma […]
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: ‘¡Sí!’
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si verdaderamente aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.”
Oriah Mountain Dreamer

miércoles, 12 de agosto de 2015

Mis recetas anticáncer


"Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona,
cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria".


(Proverbio ayurveda)


La Doctora Odile nos cuenta cómo afrontó y superó un cáncer de ovario con metástasis en pulmón, sacro y vagina complementando sus sesiones de quimioterapia con una buena alimentación, ejercicio físico y terapias naturales para encontrar la paz mental. Así, en pocas semanas, sus metástasis comenzaron a reducirse y a desaparecer.

No existen las recetas mágicas para evitar o curar el cáncer ni todos los casos son iguales. Este libro no promete sanarte, pero el caso de la Doctora Odile es real. Con un lenguaje muy claro nos ayuda a comprender cómo actúa esta enfermedad, cuáles son sus fases,  la importancia de manejar el estrés para activar las natural killers (NK) y el sistema inmune, o por qué debemos evitar un exceso de sustancias inflamatorias en la sangre.

En definitiva, esta mujer luchadora nos enseña a crear un modo de vida y ambiente libre de tóxicos para que no reguemos día a día esa semilla de fuertes raíces llamada cáncer.
                       

miércoles, 29 de julio de 2015

¿Qué tiempos son estos
en los que hablar de las flores es casi un delito
porque implica callar sobre tantos crímenes?
Bertolt Brecht