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martes, 22 de julio de 2014

Por el mar corren las liebres

Dicen que las mentiras tienen las patas muy cortas y que con la verdad se va a todas partes, pero lo cierto es que todos mentimos. Eso sí, unos más que otros y con diferentes intenciones. Hay quien miente para hacer daño, manipular o aprovecharse de los demás, y hay quien simplemente lo hace para evitar situaciones incómodas, protegerse o quedar bien.

Recuerdo que de pequeña no entendía por qué existían las mentiras. No decir la verdad me resultaba algo absurdo que no encajaba en el código de mi sentido común. Sin embargo, el tiempo me enseñó que no estamos preparados para enfrentarnos a la crueldad de la verdad absoluta, y que todos necesitamos que en alguna ocasión nos “suavicen” una crítica, nos animen con palabras alentadoras aunque nadie esté convencido de que “todo va a salir bien”, u ocultar algo a los demás con el fin de reservar nuestra intimidad.

Pero todo en su justa medida, porque lo peor de las mentiras es que crean adicción. La primera vez que uno miente suele sentir una gran culpabilidad, pero si nadie descubre el invento, comienzas a ver lo fácil y cómodo que puede ser el arte del engaño, y acabas perdiéndole el respeto a la verdad… Como dice el protagonista de Match Point, “aprendes a esconder la conciencia bajo la alfombra y a seguir”. Y ahí surge el problema, cuando aceptamos esa mala conciencia como parte de nosotros. Si la sinceridad no se valora por encima de cualquier otro interés, las relaciones se debilitan y se corroe la confianza. Puede que decir la verdad a veces nos conduzca a una discusión o situación enredosa, pero esa valentía al tomar el camino difícil nos convierte en personas honradas y nos hace merecer la confianza de los demás.


Yo no quiero ser ojos que no ven, corazón que no siente. Y vosotros, ¿preferís saber la verdad aunque duela?

domingo, 6 de julio de 2014

Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven

Nunca compro un libro al azar. Si no es por recomendación, me dejo llevar por un buen título y una portada atractiva. Así conocí la obra de Albert Espinosa. Me enganchó el título y me enamoró la contraportada: “Dedicada a todos los que siguen queriendo ser diferentes y luchan contra aquellos que desean que seamos iguales”.

Espinosa utiliza una narrativa ligera y entretenida, con frases para reflexionar y pequeñas lecciones de vida, ¡como a mí me gusta! Sus libros desprenden optimismo, positividad y superación. “Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven” habla sobre perderse y encontrarse, sobre las personas que han influido en tu vida, sobre parar y mover el mundo… Es, cuanto menos, ameno y se lee en dos días. Quizá no alcance la categoría de un gran libro, pero tiene algo especial y transmite buenas sensaciones. Desde que lo leí pienso en todas las “perlas y diamantes” (si lo leéis lo entenderéis) que voy encontrando en mi camino, valorando más lo que puedan aportarme en un momento que el tiempo que permanezcan conmigo, porque como dice Espinosa, la intensidad no la marca el tiempo, sino la emoción que reside dentro de uno”.



sábado, 21 de junio de 2014

¿Jugar es sólo cosa de niños?

El juego cumple un papel fundamental sobre todo en la infancia, pero suele verse limitado por una infinidad de normas y reglas que van coartando nuestra creatividad y libertad desde que somos niños."Así no se juega", "no te salgas al colorear", "por ahí no, que es peligroso", "tómatelo en serio, ¡esto no es un juego!"  y una serie de advertencias marcadas por el "no" y el "prohibido" van haciendo que cada vez juguemos menos.

Las normas son necesarias, pero si las utilizamos demasiado no dejaremos que los niños se expresen de manera espontánea y natural. Nuestro potencial creativo comienza a adormecerse demasiado pronto y nos convertimos en adultos antes de tiempo; adultos, en muchas ocasiones con traumas y bloqueos, que acaban acudiendo a terapias que te hacen jugar para recuperar al niño perdido. Y es que las personas dejan de jugar porque tienen una concepción equivocada del "ser adulto". Madurar y tener responsabilidades no es incompatible con mantener la ilusión y divertirse. Reír, soñar, jugar...hace que miremos el mundo de forma diferente.


A medida que pasan los años, empezamos a sentir el juego como algo ridículo o como una pérdida de tiempo, sin saber la cantidad de beneficios que puede aportarnos.  El juego fomenta la comunicación y mejora las relaciones de los individuos, potencia la creatividad y desarrolla la inteligencia emocional, incidiendo directamente sobre la motivación y la empatía. Por lo tanto, el adulto que juega, igual que el niño, está más preparado para abordar de manera creativa los retos,  desarrolla más defensas a la frustración,  y expresa de manera más sana sus sentimientos y emociones.

"Los hombres no dejan de jugar porque envejecen, envejecen porque dejan de jugar"  Bobby Fischer   

PD: ¡Te la quedas!

sábado, 7 de junio de 2014

¿Por qué la gente se grita?

Un día Meher Baba preguntó a sus mandalíes:

-¿Por qué la gente se grita cuando están enfadados?


Los hombres pensaron unos momentos:

-Porque perdemos la calma –dijo uno– por eso gritamos.

-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? –Preguntó Baba– ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enfadado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía Baba. 


Finalmente él explicó:

-Cuando dos personas están enfadadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enfadados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego Baba preguntó:

-¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente ¿Por qué? Sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.

Luego dijo:

-Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, porque llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.

miércoles, 28 de mayo de 2014

El "Corazón" de Santana

       Carlos Santana regresa con su primer disco en español, Corazón, al que define como un "Supernatural latino". Se trata de un álbum de duetos que cuenta con la colaboración de artistas como Gloria Estefan, Pitbull, Juanes y Diego Torres entre otros. “Quería una selección de artistas genuinos, honestos y auténticos”, dijo Santana. El guitarrista mexicano afirma haber sentido una vibración similar a cuando hizo Supernatural- su gran éxito de 1999- y lo cierto es que este ya está siendo todo un éxito en su gira por EEUU.
 Tiene temas muy contagiosos y un aire muy latino. Mis favoritos:
  1. Saideira , a dúo con el brasileño Samuel Rosa. Me anima y transmite "buen rollo", dan ganas de fiesta.
  2. La flaca, el clásico de Jarabe de Palo interpretado por Juanes. No suelen convencerme las versiones de temas que me gustan mucho, pero reconozco que ni la voz de Juanes ni los solos de guitarra de Santana desmejoran la versión original.
  3. Mal bicho, de Los Fabulosos Cadillacs. Un tema con mucha energía.
  4. Margarita, con el cantante de bachata Romeo Santos, que aquí se aleja un poco de su estilo habitual.  Es un tema muy fresco cantado en spanglish.
Os dejo un adelanto y os recomiendo que escuchéis el resto para que juzguéis vosotros mismos cada latido de este Corazón.

miércoles, 21 de mayo de 2014

¡Gracias Pippi!

Hace pocos meses creé este blog con la ilusión de algo nuevo que comienza. Siempre me había llamado la atención eso de inventar un nombre, elegir un diseño y darle personalidad a un espacio. Algunos me dijeron "un blog, ¿para qué?", así que en esta entrada escribiré por qué decidí abrir las puertas de Los mundos de Imi, pero antes- ya sabréis por qué- quiero contaros cuál ha sido mi personaje favorito desde que era una niña: Pippi Calzaslargas.

Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta, Hija de Efraim Långstrump (ese es su nombre completo), es la niña más fuerte del mundo. A sus 9 años, vive con su caballo Pequeñotío y su mono Señor Nilson en una enorme casa llamada Villa Kunterbunt. Es huérfana de madre  y su padre es pirata, rey de los mares del Sur. Esta niña imaginativa, estrambótica y apasionada vive entrañables aventuras junto a sus amigos Tommy y Annika, siempre desafiando cualquier convencionalismo social.

Me gusta su espíritu libre y actitud rebelde. Quizás fuera una serie poco educativa para el público infantil, aunque yo, a pesar de ver una y otra vez todos sus capítulos, siempre fui responsable y obediente. Sin embargo, Pippi ha debido transmitirme algo de su filosofía, pues siempre he odiado los protocolos, el “quedar bien” y las cosas que hace todo el mundo porque “siempre ha sido así”, aunque ya no tengan sentido alguno... Pippi se negaba a seguir las normas y vivir en un hogar infantil y yo, de alguna manera, también me niego a formar parte un mundo tan convencional que en muchas ocasiones nos obliga a actuar como animales domesticados y apenas deja espacio para la inocencia, los sueños y la imaginación. 

Por eso decidí crear Los mundos de Imi. No pretendo enseñar nada nuevo a nadie. No es un blog de moda, de noticias ni de cultura. Solo quiero recoger en un espacio parte de lo que soy, lo que me gusta, lo que me indigna, lo que me inspira… A veces actúa como diario, otras como baúl donde guardar lo que voy encontrando. 

         Alguien me dijo que todos deberíamos crear una “carpeta de salvamento” para los momentos bajos. Una carpeta donde incluyamos todo lo que tiene sentido para nosotros, y así, cuando nos sintamos perdidos, abrirla y recordar lo que nos mueve. Pues bien, esta podría ser mi carpeta de salvamento. Este pequeño blog me ayuda a reflexionar, organizar mis ideas y expresarme.

Las reglas son sencillas: entra siempre que quieras, curiosea, quédate el tiempo que haga falta, di lo que piensas y llévate lo que te guste. Sólo una cosa está prohibida: robarme la ilusión.